Enero de 2123
SrJustino—solo enunciaré el nombre de las personas, omitiendo el número que va acompañando, el nombre del Registro Civil es SrJustino-212334—, es estudiante y mutante, de ideología antisistema, un tipo desgarbado y lento como una babosa en la grava. Gasta zapatillas deportivas Pluma del número 47 y camisetas de teflón con estampado holográfico de todos los colores posibles. Esconde sus ojos multifaceta con unos visores negros, sabe que si los runners científicos descubren su mutación a Drosophila— una mosca del vinagre—lo expulsarían por el tubo de salida de basuras al espacio sin preguntar.
Su ambición en la vida es llegar a ser como SrDonato—el campeón mundial de balón-fuego—, hasta se está haciendo una crisálida de cuadros blancos y negros…, pero tiene un padre bebedor empedernido de anfetagaseosa que le hace la vida imposible desde que llega a casa hasta que se va por la mañana a clase de matemáticas en el invernadero de ZonaDiagonal.
Como cada año escribió el xmail a los Sres. Reyes Magos de CorteInglés pidiendo una sola cosa, un tablero de balón-fuego de plasma de cerezo que vio en una tienda cuando tenía once años. Es la carta numero 14 y todavía la deposita bajo el árbol sintético de Navidad que su padre “encontró” en un mercado, es decir, lo cogió y se largó corriendo por la plaza perseguido por la mujer que los vendía.
La hermana SraEdelmira nunca le pudo convencer de que el tablero de balón-fuego solo lo poseería comprándolo, pues era del todo inútil convencerle de que su padre rompería todas los xmails que se encontrasen bajo el árbol de Navidad. Fue a ella que le tocó cuidar de su padre cuando la cirrosis le descosió el traje de piel, lo conocía bien.
El padre de ambos, SrTeógenes llegó como cada noche a casa, borracho perdido, vio el enésimo xmail a los Reyes Magos de CorteInglés de su hijo y tiró el ebook por la ventana, como había hecho con las anteriores.
El libro electrónico voló con el viento hasta caer en los pies de SraGenoveva, la dependienta del departamento de perfumería de GranMercado mas antigua y de mas edad. Pasa por encima de el ebook dejando la huella de su tacón marcada porque tiene mucha prisa por llegar al trabajo antes que alguna desgraciada le quite su apreciado mostrador de glándulas olorosas de marca.
Lo de SraGenoveva no tiene desperdicio, es alta, delgada y cabe de sobras dentro de un vestido de chaqueta termoestable negra con cinturón militar dorado a juego con los pendientes de bisutería, pero los zapatos de monja televisiva le estropean el conjunto. Llega tarde porque viene de casa de SrDrSimeón , su podólogo, y alguna vez amante de encuentros cibersexuales breves, que además de fetichista sufre eyaculación precoz y de eso le viene el apodo de SrSimeón el breve, esto le humilla de tal forma que le produjo, hace años, una cleptomanía aguda con disfunción cibersexual.
Ese día además del bolso, le sisó el chip de seguridad de su nido para entrar a ver que encontraba, pero se encontró con el vecino de la SraGenoveva , SrMelchor, un soldado jurado del nido 5237-B que es considerado un héroe porque sobrevivió a un tiroteo en el vortex de la Banca Millet contra la banda de SrPako el elegante.
Como no había visto nunca a ese tipo que estaba en el rellano del Nivel VII intentando visualizar el chip para entrar en el nido de la SraGenoveva con el visor de ella, intentó preguntar, pero el tipo en cuestión se lanzó pendiente abajo como quien le persigue un runner anti-delitos con frac, tirando el chip en el buzón mas cercano a el nido.
La compañera de trabajo de SrMelchor, SraVirginia le estaba esperando en el callejón con el ciclofurgón para hacer la ronda de los bancos, cuando Sr.Melchor subió en el asiento del acompañante, ella ni le saludó.
Trabajaban juntos, pero no se dirigían la palabra porque ella era lesbiana y odiaba a los humanos machos en cualquier faceta que se los encontrase y a ese engreído con nombre de rey mago no lo podía ni ver.
Él solo hizo un ademán con la cabeza y se puso la mano en el bolsillo para sacar un inhalador de anfetagaseosa y de paso dejar el informe del día anterior en el visor de la compañía para que SrApolinar lo encontrase.
SrApolinar además de ser el jefe, era un pederasta de tomo y lomo, reconocido y amputado por causa de unas cuantas reincidencias, pero él seguía en su puesto, como si tal cosa.
Su mujer, SraFavila no sabía que hacer ya con él. No se lo podía sacar de encima porque la mantenía, a ella y a SrNicanor , su hermano disminuido social, chorizo y pendenciero. Así que hacía la vista gorda cuando SrApolinar hacía sus incursiones por el rabal.
Llegó a nido como cada noche y leyó el informe del ciclofurgón blindado 232. Lo puso en un fichero y después de gritar:
—¡Voy a comprar PVC (*), cariño!— la llevó al buzón de correos mas próximo en donde SraTatiana, la mensajera, no tardó mas de diez minutos en aparecer con su ciclotriker trotinado para recoger el disco duro del buzón y llevarlo a la central.
SraTatiana era jugadora casi profesional de domsex y todas las tardes jugaba con sus amigas a destrozar humanos con la WII-22 —lo último en juegos virtuales— .
Un día de esos que estaba mas animada que de costumbre se ligó al camarero nuevo, de nombre Sr Hilario, un tipo alto y rubio como un actor de blogseries. Ella se fijó en sus manos, de pianista. Hasta llegó a preguntárselo, pero de música sabía menos que una pildora de lacón con grelos de los laboratorios Roxen, así que le tiró los tejos hasta que el otro accedió a tomarse una copa después del trabajo, luego todo vendría bordado.
Pero nada mas lejos de la realidad porque el susodicho camarero estaba nervioso, todo el tiempo pendiente de su Implantphone como si esperase una llamada salvadora.
Así sucedió, porque le cambió la cara al recibir un mensaje de retina que decía —aquí estoy, cariño— detrás del mensaje apareció SrFulgencio en persona, su pareja desde hacía tres años.
—Oye, SraTatiana— le dijo después de una breve y sosa presentación,
—dentro de dos semanas SrFulgencio y yo nos casamos en el Parlamento y necesitamos un padrino ó madrina, ¿tu no querrías?...
No hizo falta respuesta puesto que le atizó una soberbia patada en donde duele y se marchó ante la estupefacta mirada de uno y unos súper retortijones de dolor del otro.
- ¡Será posible el muy hijo de puta!.- espetó ella
Y cabreada como una mona se puso literalmente delante del primer ciclotaxi que vio pasar por la calle. Después de descender al nivel 0 y de un largo chirriar de neumático recauchutado SrMacario el ciclotaxista, le había preguntado el destino y ella le dijo que ya le avisaría cuando estuviese cerca.
SrMacario y SraPriscila se conocieron a través de orbit-affinity y él se enamoró locamente de aquella holografía del perfil y de la dulzura de su presentación en sociedad virtual.
Estaba tan colado que cuando se conocieron en persona, no se dio cuenta de que ni tenía 67 años, ni era rubia platino, ni siquiera era humana. En realidad era una Cyborg modelo Isisx009 imitación Milf, sin un duro, de 4 ó mas años y con una labia que le dejaba al spiker publicitario de la ZonaRabal en ridículo. Pero a él le convenía una máquina así, o sea que se lanzó desde el primer momento y al poco tiempo dejo el club de los solteros para engrosar el de las parejas híbridas.
A pesar de que a SraPriscila le faltó tiempo, una vez casada, de traerse a sus clones y de convertir su pequeño apartamento en una olla de grillos con ratones, la seguía queriendo y a pesar de que ella se excedió tres veces mas del límite de créditos de oros, a pesar de que no dormía con él porque no paraba de cotillear con sus hermanas sobre la holobasura de las tardes y a pesar de que ella no sentía un mínimo cariño hacia él, la seguía queriendo. Pero el día que ella apareció con un “pariente suyo” de Cuba que resultó ser su amante ya desde —ve a saber cuando—, se acabó lo que se daba.
Puso un anuncio para vender el nido y como lo vendía casi a mitad de precio le salieron compradores a porrillo. Cuando el comprador estaba apunto de ocupar su nuevo nido, él cogió sus pertenencias y se marchó tan sigilosamente que ni la familia se enteró de que se había ido para siempre, lo único que dejo fue la holografía del perfil de ella en el orbit-affinity.
Los SresWilson se enteraron de su marcha cuando vino el nuevo propietario a tomar posesión y después de una dura discusión— y runners de por medio—, SrGenaro logró aposentarse en su nuevo nido. Cuando estuvo solo se implantó con el joystick médico dos copas seguidas de orujo gallego virtual destilado en casa de SrEulogio, su ex suegro, que tenía el alambique virtual mas famoso del centro de la City @.
SrGenaro era un tipo que no hubiese desentonado en absoluto en la tierra media de Tolkien, era mediano en todo, hasta en estatura, pero tenía una virtud, muy valorada en estos tiempos que corren, suerte, tenía mucha suerte con las cuestiones de economía. Cosa que tocaba, cosa que se convertía en oros.
Pero nada dura eternamente y se le acabó la suerte cuando conoció a SraAnastasia, una ciudadana que huyó de la plataforma City@Moscú y ahora vendía bienestar desde una agencia matrimonial que anunciaba en Supered. Un día el SrGenaro escribió un xmail pidiendo información, ella le contestó de inmediato pidiéndole que rellenase un cuestionario de afinidad. El lo hizo y así ella se enteró que tenía oro, un piso nuevo y un precioso Ciclocox de pistones. Así que le respondió que tenía una candidata al matrimonio encantadora, muy hacendosa y espléndida en la cama. Era ella misma, pero él no lo sabía, está claro.
Se dirigió—muy bien plantado— con un micro-ramo de rosas a la primera cita a ciegas en el Club de y se llevó consigo la holografía que se encontró en el nuevo apartamento, en el mueble de la cocina y que dejaron los cubanos aquellos que no se querían marchar ni a tiros.
Se conocieron, por fin y le gustó. Ella era una rubia bien proporcionada, atlética y muy bien vestida. Sus pechos eran espectaculares, es lo que mas destacaba en su retina, además de su enorme trasero, que le ponía. En cambio ella vio un tipo mediano con pies de jugador de volbasket, bien vestido, pero feo como el mismísimo SrHyde.
No lo pensó mucho, tenía el Implantphone de SrAgatón y le envió un retinomensaje. Al instante recibió otro
— Tevgo a buscar ya—–visualizó.
SraAnastasia puso disimuladamente un laxsante en la infusión de SrGenaro, lo que le hizo sentir una incontinencia brutal y no tuvo mas remedio que pedir disculpas y correr hacia los lavabos como un poseso, momento que aprovechó ella para registrarle la chaqueta y desaparecer con la cartera, el anillo de compromiso y la caja de microregalos que el desdichado había traído por si las moscas. Las rosas las tiró en el reciclador mas cercano, una vez la pastilla se mezclaba con líquido y las flores surgían, su duración era efímera.
Los microregalos eran la moda de los últimos cinco años, el androide que los inventó se hizo una piel de oro en pocos meses, creo que lo retiraron el año pasado por lucrarse, ellos lo tienen prohibido.
SrAgatón y SraAnastasia se encontraron en el aparcamiento del Club de balón-fuego y salieron a toda prisa no sin antes pagar el ticket de aparcamiento a Sra Emereciana que estaba detrás de la ventanilla desde las ocho de la mañana y estaba hasta las narices de ese trabajo. Arrastraba sus noventa años por una infinidad de empleos porque no era capaz de mantener ni dos meses seguidos debido a su carácter agrio y recalcitrante con todo el mundo, sobre todo con sus jefes.
El dueño del aparcamiento del Club de Golf, SrTirso, la toleraba solo porque se negaba a poner una máquina jugadora de bolas reales. No creía en la tecnología, es mas, la odiaba desde que una vez le atracaron en el orobanco automático enfrente de su colmena de nidos.
Fue lo mas humillante que pasó en su vida, dos avatares le amenazaron con sendas pistolas trazadoras y le obligaron a sacar el máximo de oros permitido por el cajero y como vieron el terror en los ojos de SrTirso, se lo llevaron a sacar mas oros desde otros orobancos, luego lo desnudaron y lo abandonaron en una incineradora de cuerpos.
Llegó como pudo al nivel mas cercano al suelo y paró el primer CicloCox que pasó en ese momento que era el de SraElvira, la madame del burdel “Noches calientes” que regentaba a cinco niveles mas atrás.
Cuando vio al humano en cueros que corría delante de su vehículo intentando taparse las partes, se partió de risa. Pero le dio algo de lástima y se detuvo para recogerlo. SrTirso no omitió palabra hasta llegar frente a su nido, simplemente dijo – Gracias señora –
SraElvira llegó media hora mas tarde de lo habitual a su casa en donde le esperaba impaciente SrTimoteo, un gigoló biónico que le pagaba casi cada noche a cambio de neurosexo .
— Oye, llegas tarde— le recriminó.
— Ya sabes que tengo que estar en casa a las doce, sino Sra Madre llama a los runner.
SraElvira, el travestido del burdel, intentó explicarle que se encontró un tipo en cueros por el nivel 1, pero no dijo nada al ver que SrTimoteo estaba ya en la cama esperando con todos los cables en ristre esperando el enlace.
—Hoy no me apetece— le dijo mientras se quitaba los enormes pendientes que le pesaban como una losa.
— ¡ Joder!, sabes que necesito el oro, ¡venga no te hagas la estrecha!.
—¡ Lárgate ya, antes que te eche con una patada en tu maravilloso culo!— le dijo SraElvira mientras se quitaba el vestido.
SrTimoteo se vistió y se marchó antes que SraElvira se enfadase de verdad. Era el humano con mas fuerza que había conocido y nunca hablaba en broma. Así que se fue casi corriendo hacia su nido, pero tenía tiempo todavía y se acercó a casa de SraCándida, la vieja de la perfumería de su calle. Sabía que siempre estaba dispuesta a neurosexo con un tipo apuesto como él y tal vez sacarle con suerte 50 mg de oro.
Pero ese día tuvo muy mala suerte, ya lo decía el horóscopo de Zodiac. Y así sucedió. SraCándida estaba con el fontanero SrValerio y en cuanto oyó la voz del joven por el videoportero, lo envió a freír espárragos.
SraCándida era una ninfómana sin remedio. Soltera y sin compromiso, había cumplido los 98 largos y se mantenía a base de natación y gimnasio virtuales en días alternos, de esa forma podía seducir a cualquier humano ó Cyborg de compañía que se pusiese entre sus ojos y el horizonte. Una vez a la semana compraba lo último en artículos de neurosexo en el sex-shop de SrGelasio que era el único humano que se había resistido a sus encantos alegando que con el trabajo y su mujer tenía mas que suficiente. No era cierto, claro. El hombre era un autentico voyeur y solo le interesaba las neuropornos y los gloryhole en los lavabos. El neurosexo en directo le aburría de mala manera y con su mujer SraMartina no lo hacía desde hacía bastantes años, le repugnaba. Ella en cambio no perdía una sola ocasión de dormir en casa de SrCiro, el profesor de Pilates que este año le había tocado hacer de SrRey Melchor en la cabalgata de CorteInglés. Así que SraMartina le entregó un portador de letras con el xmail dirigido a los Reyes Magos, mojado, pisado y sucio que se encontró en la calle.
—Cariño, hoy no puedo estar contigo, terminaré muy tarde — le dijo
— Ya lo imagino… encontré este xmail en la calle, debe ser de un pobre diablo que lo perdió— contestó ella
Él pulsó on y lo abrió despacio para no romperlo y leyó,
“Querido SrRey Melchor de CorteInglés:
Como cada año desde hace catorce te vuelvo a pedir un tablero de balón-fuego de plasma de cerezo. Espero que cumpla.
Muchas gracias y hasta el próximo año.”
— No te preocupes— le dijo, éste es el loco del tablero, cada año le llevo uno desde la época del Gobierno Trilateral de la plataforma, no se que diablos hace con ellos.